Equilibrio

Autismo, lo que sí y lo que no

Redacción: Piedad Jaramillo Arias MD. – www.fundacionintegrar.org

Se trata de personas cuyo cerebro no es mejor ni peor que el “típico”, sino que tomó una vía de desarrollo “diferente” por factores que a la fecha son inciertos.

Sabemos que el autismo tiene una base genética determinante en al menos 80% de los casos, cuyos patrones de genes aún están por descubrir; en el otro 20% se describen factores de riesgo como la falta de oxígeno al nacer, la prematurez, la ictericia, la edad de los padres, la obesidad materna, la cesárea y la fertilización asistida, entre otros. Sabemos también que existen variaciones de severidad entre las personas que tienen el trastorno: así encontraremos desde personas sin lenguaje hablado, hasta personas con repertorios incluso exagerados de lenguaje o entonación atípica; mientras unos serán aislados socialmente, otros manifestarán interés permanente en las relaciones sociales, siendo “torpes” a la hora de interactuar por sus dificultades para comprender chistes, metáforas o dobles sentidos. De otro lado, veremos hasta en el 50% de los casos, la presencia de discapacidad intelectual (antes, retardo mental) y autistas con coeficientes intelectuales normales, e incluso altos, pero no necesariamente genios.

En Medellín la Fundación Integrar es líder en autismo desde hace 25 años, a través de servicios de evaluación calificados y planes de intervención con metodologías basadas en evidencia científica, dirigidos a la búsqueda permanente de la inclusión y el bienestar de las personas con autismo y la calidad de vida de sus familias.

 

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