Equilibrio

La mujer de hoy desde seis áreas

Para este especial de Vida y Salud, “MUJERIANDO” conversamos con cinco mujeres de Medellín: Vanessa, Lorena, Sara, Sandra y Carolina; jóvenes entre los 26 y 34 años que comparten intereses comunes como el bienestar animal, el medio ambiente, bienestar personal, emprendimiento, tecnología y nutrición. Ellas describen su ritmo de vida y su rol como mujeres multi-activas en la sociedad.

Vanessa, médica cirujana de 31 años, soltera entregada a su profesión y al cuidado de los animales, desde muy pequeña le gustaron los perros y los gatos; siempre soñó con tener una fundación para acogerlos y darles su cariño. Su primera experiencia con las mascotas fue a los siete años, hizo que su madre detuviera su carro para comprar un pan y dárselo a un perro que había visto. Hace 13 años empezó a rescatar perros y gatos de forma independiente, es emprendedora y segura de sí misma, considera que las mujeres son las únicas dueñas de su cuerpo y deben tener derecho a decidir sobre él. No tiene hijos, pero tiene seis perros y dos gatos, todos rescatados, a quienes considera una parte fundamental de su familia.

Tras conocer la problemática de la fauna urbana de Medellín, el abandono y el maltrato, tiene el proyecto de crear una fundación que luche por los derechos de los animales y de esta manera busca hogares para los rescatados.

A través de redes sociales coordina las donaciones y se contacta con los adoptantes.

Más allá de estas aplicaciones, no sigue de cerca las novedades tecnológicas. A pesar de su esfuerzo, su trabajo se ve limitado por la falta de donaciones, alimento, hospedaje, atención médica de emergencia, esterilizaciones y otros rubros que debe cubrir mensualmente con su salario como médica. Algunas veces recibe apoyo de sus padres, pero las deudas crecen.

Sus acciones van más allá de la concienciación sobre la tenencia responsable, en su día a día trata de ser coherente con sus principios; no utiliza prendas de cuero, lana o cosméticos probados en animales. Asimismo, eliminó la carne de su alimentación.

Su amor por la naturaleza también se expresa en su estilo de vida. Considera que

llevar una vida sana tiene que ver con ejercitarse y comer saludablemente. Sin embargo, reconoce que no siempre lo hace. Igualmente, vivir en armonía con el ambiente es parte de sus prácticas diarias cuidando el consumo de luz y agua en su casa y en todos los lugares que visita, es muy activa en redes sociales y distribuye su tiempo entre la medicina y su centro de mascotas, en los últimos meses ha llegado a recoger cerca de 37 perros y les ha encontrado un hogar digno.

Lorena, de 27 años, dueña de un restaurante. Siente una gran pasión por la gastronomía y el servicio al cliente, siempre aboga por visibilizar del rol de la mujer dentro de la cocina como una protagonista que traslada su amor a sus comensales en cada una de sus preparaciones, otra de sus pasiones es el cuidado del medio ambiente, en su hogar y en su negocio practica el reciclaje de manera estricta, es maniática por apagar las luces, abrir el grifo lo menos posible y todo esto lo ha trasmitido a quienes son cercanos a ella.

Es una mujer sencilla. Le gusta vestirse de manera sobria, cuando se trata de su indumentaria dice que menos, es más. Pero en su armario no faltan los zapatos altos. No es una adicta a las redes sociales, pero las aprovecha en el ámbito culinario. Instagram es su aplicación favorita por la facilidad que tiene para mostrar en fotografía no solo sus platillos, sino los proyectos en los que se encuentra. La labor social ha sido parte fundamental en su día a día. Le agrada apoyar sobre todo a mujeres que están surgiendo en el área culinaria o afines. Por ello, no solo

defiende la posición de la mujer en la gastronomía sino en todos los ámbitos de la sociedad.

Cuando habla, por ejemplo, de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer se muestra franca y directa. “Para mí, reproducirnos no es una norma. No te tienes que casar ni tienes la obligación de ser madre. La mujer tiene que realizarse en el campo que se sienta bien”.

Considera que la clave para una vida sana es la alegría “sonrío todo lo que puedo, trabajo en lo que me gusta, hago la siesta e intento agradecer por lo que tengo todos los días”.

 

Sara de 34 años, expresa que nació para “crear conciencia sobre la importancia de tener una alimentación saludable”, se destaca en su rama por promover el consumo de nutrientes saludables por medio de redes sociales y busca concientizar a sus seguidores sobre la importancia de consumir productos ricos en nutrientes, sugiriendo, sobre todo, aquellos que son orgánicos, es decir, que no contienen químicos, es por eso que, por medio de Facebook promueve el consumo de estos, resaltando sus beneficios tanto para la salud como para el cuidado del medio ambiente. Así es como se ha ganado la confianza de sus seguidores, a quienes les comparte sus recetas saludables.

En casa, motiva a sus familiares a reciclar, y cuando se trata de movilizarse, ella prefiere caminar o usar su “bici”. Lo hace, sobre todo, cuando el punto de encuentro está cerca de su domicilio o su consultorio. Se considera amiga del medioambiente y del producto local y nacional, dice que los productos colombianos son lo máximo, es por eso que a la hora de comprar ropa también apuesta por las prendas locales. No es muy exigente, dice. Prefiere, ante todo, la comodidad.

 

Sara combina su alimentación saludable con la práctica de CrossFit. La fusión de esas dos aristas, precisamente, la describe como una vida saludable. A ello le añade una dosis de alegría, pues considera que la vida es corta como para tomarse los problemas “tan en serio”. Sobre los derechos sexuales y reproductivos de la mujer opina que cada una es libre de escoger lo que quiere. “Nosotras somos dueñas de nuestro cuerpo y de nuestras decisiones”.

Destaca la implementación de leyes que defienden a las mujeres, así como también las que protegen los derechos de los animales. Tiene una perrita (labradora negra) llamada Lola, a la que ama y defiende como a su propia hija. La considera un miembro más de la familia. “Lastimosamente no tienen voz para defenderse. Respetemos su vida”.

Sandra “Yo no me imagino el día sin hacer ejercicio” una chica gruesa, de estatura mediana y con 28 años, de cuerpo contorneado gracias al ejercicio y una amplia sonrisa. Tiene dos hijos pequeños de 3 y 5 años, es gerente de su propia empresa comercializadora de productos orgánicos, asegura que el mundo está a cargo tanto de las futuras como de las actuales generaciones. “Les enseño a mis hijos a cuidar el medio ambiente, a sacar lo que se puede reciclar; en el colegio también han hecho muchísimo de eso. Soy malísima para reciclar papel, a mí me gusta mucho imprimir, en eso soy malita. Pero en la basura sí seleccionamos, mis hijos me culturizan mucho más en la parte de cuidar el medio ambiente” asegura.

El deporte es parte de la vida de Sandra, incluso en su forma de vestir. Aunque su estilo es muy sport, sabe fusionar su atuendo cuando la ocasión es más formal, por ejemplo, en una cita de negocios. Utiliza apps para hacer ejercicio y para seguimiento de calorías. Para ella, llevar un estilo de vida sano se basa en dos aspectos: ejercicio y alimentación. “Yo no me imagino el día sin hacer ejercicio, yo todas las mañanas a las 05:30 a.m. voy al gimnasio.

Me encanta comer bien; frutas, verduras, proteínas son parte de mi dieta y sin alcohol; ahí también estoy fallando, porque sí es rico de vez en cuando un vino o una margarita, pero es mucho más saludable no consumir nada de alcohol”, asegura. Entre sus platos favoritos está la comida de mar y la arepita paisa para desayunar que dice, no le puede faltar.

 

Carolina, de 26 años ama la ecología, nos dice que “tener una vida o un mundo sano muchas veces no depende de ti”; ama regar el pequeño jardín que tiene en su balcón en las mañanas. En una de las paredes azules de su pequeña sala cuelgan recortes de periódico, donde las fotografías en blanco y negro congelaron momentos de su vida en los que se manifestó y luchó por justicia ambiental.

Para ella, el medio ambiente es libertad, salud y placer. A sus 26 años creó su proyecto de emprendimiento para favorecer la ecología, ella siembra esperanza, nos expresa el miedo que le produce alejarse de los espacios palpables, de la comunicación real y de caer atrapada en lo virtual; es por esto que solo usa la tecnología por su trabajo, pero trata de alejarse de cualquier aplicación celular o red social. No forma parte de los mil millones de personas que utilizan WhatsApp en todo el mundo ni de los miles de ciudadanos que buscan la moda de la última temporada en los grandes centros comerciales. Define su estilo como “lo más cercano a la producción”. Cada prenda de su armario tiene una carga humana, un estilo propio que encuentra en mercados artesanales. Para ella la reivindicación por los derechos sexuales y reproductivos de la mujer va mucho más allá que el concepto de aborto.

Es una lucha fundamental y profunda por la libertad, por la posibilidad de vivir los placeres, la propia erótica de la naturaleza que el capitalismo se ha encargado de romper para crear nuevas fuentes de placer. Pelea por una vida sana, un ambiente sin contaminación, agua limpia, aire puro y productos sin químicos.

Todo esto está concentrado en un solo lugar: la naturaleza. “La salud tiene que ver, con el entorno, con tu cuerpo y con tu ser existencial”, dice. Sus únicas ‘mascotas’ son las lombrices que descomponen las sobras de cada cena para abonar las plantas. No tiene perros ni gatos porque considera que su departamento es muy pequeño. Está a favor de los derechos de los animales. “Esta posibilidad de respetar al otro nos hacen mejores seres humanos”.

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