Equilibrio

Salud mental en pro de la equidad de género.

80%de las mujeres con enfermedad mental grave que han estado en pareja, han sufrido violencia.

Redacción: Vida y Salud

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe Las Mujeres y la Salud, los datos de hoy, la agenda de mañana; las conclusiones son que “aun cuando se han realizado algunos procesos, las sociedades del mundo entero le siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida, particularmente en la adolescencia y la vejez”.

Y es que la inequidad a la que se han visto sometidas las mujeres a lo largo de la historia es una realidad preocupante no solo en los ámbitos laborales, económicos o de educación, sino que también en la salud, la mujer ha sido rezagada y se le han negado los derechos a que sean atendidas en sus necesidades.

Si se habla específicamente de salud mental, estas afirmaciones tienden a ser mucho más preocupantes teniendo en cuenta que son precisamente las mujeres quienes tienen más tendencias a adquirir enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad.

42% de las mujeres con enfermedad mental grave que están viviendo violencia en la pareja no la identifican como tal.

 

Según el informe Consenso Español sobre Trastorno de Ansiedad Generalizada, el trastorno de ansiedad afecta a dos mujeres por cada hombre, de la misma forma que numerosos estudios indican que padecen depresión el doble de mujeres que de hombres, adicional a esto, trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia, también se ven con mucha más frecuencia en el género femenino.

Según el informe La Salud Mental de las Mujeres, producto de una investigación realizada por María Elena Ducci en Chile, en los últimos años los estudios relacionados a la salud mental han ido tomando un lugar importante en el sector de la salud; especialmente la salud mental de las mujeres porque cobra relevancia en el bienestar de las familias.

Si bien esto habla de un progreso importante, todavía es necesario llamar la atención sobre la vulnerabilidad a la que se ve enfrentada la mujer de hoy con respecto a este tema y es que, no solo por factores genéticos, una mujer está más expuesta a este tipo de patologías, sino que a diario se ve enfrentada a factores sociales como el desempleo, el trabajo en exceso, dedicarse solo a las labores del hogar o la peor de todas: la violencia intrafamiliar.

El riesgo de sufrir una patología psiquiátrica está determinado por un factor que se denomina “vulnerabilidad biológica” y este tiene que ver con la forma en que nuestra genética afecta nuestra salud y estabilidad mental. Los factores hormonales en las mujeres juegan un papel fundamental, entre el 3% y el 8% de la población femenina en edad reproductiva sufre trastorno disfórico premenstrual, lo cual propicia la aparición de síntomas como irritabilidad, tensión y episodios graves de depresión antes de la menstruación; pero, por otro lado, están los factores relacionados al ambiente en el que se desenvuelven las personas como el tipo de crianza, las relaciones interpersonales y los diferentes eventos como pérdida de seres queridos, fracasos emocionales o laborales, entre otros; y es precisamente en este tipo de situaciones en los que se tiene que trabajar como sociedad.

La pérdida de un ser querido es una situación para la cual no se está preparado y poco se puede hacer para evitarla, pero otros factores como la violencia intrafamiliar, es una responsabilidad de todos erradicarla.

El riesgo de sufrir violencia por parte de la pareja o expareja se multiplica entre dos y cuatro veces cuando se tiene una enfermedad mental.

 

En el Informe Mundial sobre Violencia y Salud, la Organización Mundial de la Salud indica que la violencia doméstica puede desencadenar en problemas psicológicos como estrés postraumático, depresión y ansiedad que llevan a quien los padece al abuso de drogas, trastornos alimentarios y del sueño e incluso generar fobias. Adicional a esto y a pesar de que, en los últimos años, las mujeres han tenido más acceso a la educación y a los entornos laborales, las desigualdades siguen estando latentes y las mujeres siguen siendo quienes cuidan de sus hijos y atienden las labores del hogar, lo cual genera una sobre carga de trabajo que también inciden en la salud emocional de la población femenina.

Resulta importante entonces, revisar qué es todo eso que como sociedad todavía nos falta para dar estabilidad a estos seres que, no solo dan vida, sino que también hacen que muchas cosas en nuestro diario vivir funcionen, muchas veces, a costa de su salud y su propia vida. La salud mental de la mujer es una responsabilidad colectiva del estado, los entes de salud y de la sociedad en general.

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